1.- Es un conjunto de poemas -romances- que presentan características muy distintas. Coinciden en la forma: un número indefinido de octosílabos, versos de ocho sílabas, de rima asonante en los versos pares, aunque existen variaciones.
Los más antiguos, que son los que consideramos aquí básicamente, son anónimos y forman lo que llamamos Romancero Viejo.
Aunque la época en que se recoge la inmensa mayoría de los romances es el siglo XVI, las primeras muestras serían del siglo XIV, si no anteriores. Los músicos españoles del Renacimiento utilizaron algunos como texto para sus composiciones.
Ofrecen un lenguaje arcaico, frecuentes diálogos y un comienzo o final entrecortado, que produce sensación de interrupción o fragmentariedad.
Su temática y naturaleza son muy variadas. Un grupo importante -acaso el más antiguo- pertenece al género épico y podría derivar de cantares de gesta fragmentados y hoy perdidos en su casi totalidad. Tratan del Rey don Rodrigo, de los Infantes de Lara, del ciclo carolingio, del Cid, etc. Sin embargo, otra parte considerable la forman romances líricos de personajes o situaciones muy diversas.
 Romancero General 1600 |
2.- Desde el siglo XVI se recogen ya los romances en cancioneros y romanceros. Uno de los primeros es el Cancionero General de Hernando del Castillo, de 1511, y sus ediciones posteriores. Le siguen, entre otros, el Cancionero de Romances (Amberes, hacia 1547), la Silva de Romances, (Zaragoza, 1550-51) o el Romancero General, de 1600, por citar algunos de los más sobresalientes. Hasta aquí lo que consideramos Romancero viejo |
 Romances nuevamente sacados... Amberes, 1566 |
 1511: Cancionero General de Hernando del Castillo |
3.- El siglo XVII admiró el caudal de romances recuperado de épocas anteriores y no dudó en imitarlo y revitalizarlo. Autores como Lope de Vega, Góngora o Quevedo escribieron romances al modo de los antiguos, formando lo que hoy consideramos el Romancero nuevo. Esta tradición perdura más o menos estable hasta autores del siglo XX, como Federico García Lorca o Rafael Alberti, entre otros. |
D.Miguel Pérez Rosado.
Doctor en Filología
|