 Manuscrito del Heráclito cristiano |
2.- La primera colección de poesías importante de Quevedo se escribió en 1613, como consecuencia de una profunda crisis espiritual. Se trata del Heráclito cristiano, que su autor revisó como Lágrimas de un penitente. No se publicó hasta la edición impresa de 1670, veinticinco años después de morir Quevedo. De entre sus poemas más destacados, elegiríamos el soneto "Miré los muros de la Patria mía", corregido en la edición póstuma de sus obras.
 
En 1635 publica Epicteto y Phocilides. Solamente se considera original una de las poesías que aparecen en esta obra, pero es significativa de cómo se rastrean poemas sueltos en diferentes libros de nuestro autor.
 
3.- Sabemos que la muerte sorprendió a Quevedo cuando se hallaba trabajando en la edición de sus poesías. Su amigo Josef Antonio González de Salas dice haber respetado la ordenación de nuestro poeta, cuando publica en Madrid, en 1648, El Parnaso español, monte en dos cumbres dividido, con las nueve Musas.
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| Estas nueve Musas pretendían reflejar una clasificación temática de su obra poética en nueve apartados. La primera Musa, Clío, recogía poemas en alabanza de personajes ilustres pasados o presentes. Aquí destaca su soneto Buscas en Roma a Roma, ¡oh peregrino!". La segunda, Polimnia , poemas morales, entre los que se encuentran, probablemente, los mejores de nuestro autor, como el soneto "'Ah de la vida'...¿Nadie me responde?" o la imprescindible Epístola al Conde Duque de Olivares. Melpómene, tercera Musa y tercera sección, se dedica a la poesía fúnebre: exequias o inscripciones de personajes célebres. La cuarta sección, dedicada a la Musa Erato, se divide en dos partes, ambas dedicadas a la poesía amorosa . Partiendo de la poesía petrarquista, Quevedo logra obras de relieve universal, mezclando los temas del amor y la muerte. La segunda parte de esta sección, se dedica a Lisi, supuesta amante del poeta, y contiene el que acaso sea el mejor soneto de su autor: "Cerrar podrá mis ojos la postrera" (Amor constante más allá de la muerte). Las Musas quinta y sexta -Terpsícore y Talía- se dedican a poemas satíricos y burlescos, bailes y bromas. Aquí concluye El Parnaso español. |
 Portada de El Parnaso Español (1648) (Leer el "Soneto a Lisi") |
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