 Primera edición de Los cigarrales de Toledo | 3.- El madrileño Gabriel Téllez fue más conocido como Tirso de Molina (1571-1648), teólogo mercedario.   Sus Cigarrales de Toledo se componen hacia 1621 y publican en 1624. Son una miscelánea de novelas, poemas y fábula mitológica, cuyo marco narrativo, que recuerda al Decamerón, incluye tres comedias.   Poco menos ambicioso es Deleitar aprovechando (1635): tres novelas, tres autos sacramentales y diversas poesías. De su temática religiosa, destaca El bandolero. |  Edición príncipe de Deleitar aprovechando | 4.- Proliferan novelas breves amorosas, de discutible calidad, que atraen a un sector de la sociedad decadente y ávido de experiencias exóticas y rocambolescas.   Destacan los Sucesos y prodigios de amor (1624) de Juan Pérez de Montalbán (1602-1638) o las Novelas Amorosas de José de Camerino, impresas ese mismo año, entre colecciones de autores como Salas Barbadillo, Castillo Solorzano, etc.   A esta subliteratura sumamos obras de más envergadura, herederas de las prosas satíricas o alegóricas de Quevedo, como las novelas del sevillano Rodrigo Fernández de Ribera (1579-1631) Los anteojos de mejor vista (¿1625?) o El mejor mesón del mundo (1631). |  Novelas amorosas de José Camerino |  Manuscrito de la Vida de Alonso de Contreras | 5.- Las autobiografías de soldados continúan con la Vida del Capitán Alonso de Contreras, compuesta hacia 1630 en casa de Lope de Vega, a quien cita en su libro, dividido en dos partes.   Alonso de Contreras (1582-1641) decide ser soldado tras matar un compañero. Lucha en el Mediterráneo contra turcos y griegos. Vuelve a España como alférez y se hace ermitaño, tras un matrimonio fracasado. Le acusan de encabezar una revuelta morisca. Tiene queridas y mujeres y viaja a América o a Flandes sin obstáculos en su camino.   Esta Vida define algunas características de las autobiografías soldadescas: semejanza con la picaresca; truculencia y altanería; desprecio de normas y leyes, en lo social y en lo sexual; pero, ante todo, una mezcla de realidad y ficción, que desconcierta al lector. |  Manuscrito de la Vida de Alonso de Contreras |  Manuscrito de El desengañado de sí mismo | De esta época y género será la Historia de la monja alférez doña Catalina de Erauso, religiosa vasca (1592-1635), cuya existencia parece demostrada. Viajó a América, donde desaparece en 1635.   6.- También soldado fue Diego Duque de Estrada (1589-1647), toledano fallecido en Cagliari. Sus Comentarios del desengañado de sí mismo se redactan entre 1614 y 1645. Son la autobiografía soldadesca más extensa: parece un miles gloriosus, por su linaje, su vida sentimental y matrimonial, o sus hazañas en el Mediterráneo y Centroeuropa, con las habituales andanzas de espadachines y un retiro religioso al fin de sus días. | 7.- Novelista popular será Alonso de Castillo Solórzano (1584- antes de 1648), natural de Tordesillas (Valladolid), autor de Las harpías de Madrid (1631) y La niña de los embustes Teresa de Manzanares (1632). En Aventuras del Bachiller Trapaza (1637), narra las andanzas de Hernando o Fernando, estudiante en Alcalá, pícaro en Andalucía, criado de amos semejantes al escudero del Lazarillo, estafador en todas partes, y galeote al final, traicionado por su Estefanía. Hija de ambos será La garduña de Sevilla y anzuelo de las bolsas (1642), en que Rufina, la garduña, continúa engañando en la mejor línea picaresca, acompañada por Garay y Crispín. Promete segunda parte.   Estas obras intercalan novelas, poemas y algún entremés, como las misceláneas de su época. |  Primera edición de Aventuras del Bachiller Trapaza |  Edición de la Parte segunda del sarao y entretenimiento honesto | 8.- Con razón se considera a la madrileña María de Zayas y Sotomayor (1590-1661) segunda novelista del siglo, después de Cervantes. En 1637 aparecen sus Novelas amorosas y ejemplares, colección de diez relatos en que la temática erótica crea situaciones conflictivas y sorprendentes. Le sigue una Parte segunda del sarao y entretenimiento honesto (1647) con otras diez novelas. Su autora las une con un marco narrativo.   9.- Seguidor de Quevedo y sevillano fue Luis Vélez de Guevara (1579-1644), autor de El diablo cojuelo (1641), sátira en que el estudiante Cleofás, huyendo del matrimonio con cierta mujer, libera al diablo cojuelo de la redoma en que le tiene su dueño, astrólogo eminente. De la sociedad madrileña, nido de corrupción social, pasa a Sevilla. Leemos sátiras de literatos, cómicos, nobles, etc., acompañadas de figuras alegóricas. La llegada a Sevilla de la presunta esposa de Cleofás y la persecución que otros diablos hacen del nuestro, devuelven al estudiante a Alcalá; a la frustrada esposa, a Indias; y al diablo, a su infierno. |  Edición de El diablo cojuelo |  Primera edición de El siglo pitagórico | 10.- Debió nacer en Cuenca el judío Antonio Enríquez Gómez (1600-1663). Vivió en Francia y murió en Sevilla, en una cárcel de la Inquisición, tras presenciar su quema en efigie.   En 1644 publica El siglo pitagórico, novela en verso y prosa. Narra la transmigración de un alma en diversos cuerpos: un ambicioso, un malsín, una dama, un valido... y Gregorio Guadaña. La Vida de don Gregorio Guadaña forma una novelita independiente, acaso picaresca, en que este hijo de médicos viaja a Madrid con cortesanas embaucadoras y jueces corruptos, conoce la cárcel y promete segunda parte de su vida. El siglo pitagórico continúa sus reencarnaciones: un hidalgo, también en prosa, etc.   Sigue un esquema fijo: el alma describe la maldad de su ocupante y le acusa. Éste se disculpa: su maldad es la tónica de la época y no constituye delito. La influencia de Quevedo late en la sátira y en el conceptismo rebuscado. |  Retrato de Estebanillo González por Lucas Vorsterman | 11.- La mitad del siglo se cierra con la Vida y hechos de Estebanillo González, hombre de buen humor (Amberes, 1646). Narra su vida (1608-1646) como criado de muchos amos y soldado en varias ocasiones. El centro de la narración corresponde a la batalla de Nördlingen (1634), en que su cobardía parodia las vidas de soldados. Presenta rasgos de la picaresca: estafas, peleas, engaños, borracheras, robos y prostitución.   Su historia se salda con una enfermedad venérea; una gota, que permite al protagonista compararse con Carlos V; y el proyecto de escribir el libro que acabamos de leer.   Estebanillo González pasó como un bufón histórico, autor de su propia vida. Hoy se considera una ficción, pretexto para una denuncia social. |  Comienzo de Estebanillo González |  Primera parte de El Criticón | 12.- La obra más importante de la segunda mitad de siglo es El Criticón (1651-1657) del jesuita aragonés Baltasar Gracián (1601-1658). Por su carácter alegórico, la tratamos en el apartado de prosa ideológica.   13.- Con El Criticón, la novela española se disuelve entre conceptos o abstracciones. La idea se impone sobre la figura concreta. De esta decadencia, no saldrá hasta bien entrado el siglo XIX.   14.- Entre el reinado de Felipe IV y el de Carlos II (1665-1700) escriben Andrés de Prado o Mariana de Carvajal. Cristóbal Lozano (1609-1667) en sus últimos años da fin a las historias del David perseguido. |  Gustos y disgustos del lentiscar de Cartagena | El murciano Ginés Campillo de Bayle, seguirá en sus Gustos y disgustos del lentiscar de Cartagena (1689) Los cigarrales de Toledo, en doce episodios -generalmente de fiestas y un tímido intento de novela- que culminan en disgustos fúnebres. La muerte de su prometido hace que la protagonista vuelva al convento.
D.Miguel Pérez Rosado. Doctor en Filología |