| LA POESÍA DEL SIGLO XVII |
  I.-Poetas nacidos antes de 1580   1.- La ciudad de Zaragoza confirmó su puesto de honor en la poesía del siglo XVII cuando la antología Flores de poetas ilustres (1605) de Pedro de Espinosa incluyó el nombre de Argensola.   Lupercio Leonardo de Argensola (1559-1613) y su hermano Bartolomé Leonardo de Argensola (1561-1634) obedecen a lo que se ha dado en llamar clasicismo aragonés. Los dos hermanos presentan puntos en común: la poesía moral y satírica, la influencia de Horacio y de Persio, Juvenal y Marcial, el escaso interés por la poesía popular, etc.   Pese a la poda que Lupercio realizó de sus poesías, su hijo Gabriel Leonardo editó las obras de los dos hermanos en 1634.   Discípulos suyos se consideran Martín Miguel Navarro y Esteban Manuel de Villegas (1589-1669), recordado por sus Eroticas o amatorias. | |||
| 2.- La siguiente promoción de poetas incluye dos tan brillantes como opuestos: Luis de Góngora y Argote (1561-1627), heredero de la poesía de Fernando de Herrera y Félix Lope de Vega Carpio (1562-1635), amigo de los Argensola, de Juan de Arguijo y de gran número de poetas de su época.  
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Discípulo suyo y sevillano también, debe considerarse a Rodrigo Caro (1573-1647), autor de una Canción a las ruinas de Itálica, donde se observa el interés por lo histórico y arqueológico. Andrés Fernández de Andrada (1575-1648) completa este pequeño grupo de sevillanos con su Epístola moral a Fabio, donde las notas cultas quedan atenuadas por hondas reflexiones morales y la búsqueda de una paz lejos de la corte.
  II.-Poetas nacidos después de 1580   4.- Aunque ligeramente fuera de las fechas propuestas, encontramos primeramente al antequerano Pedro de Espinosa (1578-1650), seguidor de Fernando de Herrera. Se le ha recordado por su imprescindible antología, Flores de poetas ilustres, de 1605, donde incluyó obras propias, como la famosa y original Fábula del Genil. Se trata de un mito en la línea de Ovidio acerca del río de Granada. Destaca su obra religiosa y sus dos Soledades, contemporáneas a las de Góngora, aunque bien diferentes de las del cordobés. Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645) ocuparía el siguiente lugar en este estudio.
Francisco de Rioja (1583-1659), también sevillano, trató a poetas como Herrera, Francisco Pacheco, Arguijo o Rodrigo Caro.
Sobrino de Barahona de Soto fue el también granadino Pedro Soto de Rojas (1584-1658), amigo de Góngora, que combinó las ambiciones cortesanas con la carrera eclesiástica.
D.Miguel Pérez Rosado.
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