 El Polifemo comentado por Salcedo Coronel |
4.- Al escándalo de esta obra sucede el ya definitivo de las Soledades (1613), silva en dos partes, inacabada y desconcertante para los lectores de su época. Uno de los problemas que planteó fue el de su argumento: la obra trataba de las impresiones de un peregrino que, salvando la vida tras un naufragio, disfruta de las comodidades de la vida pastoril cuando encuentra un grupo de campesinos dispuesto a acogerle, invitarle a unas bodas campestres y desengañarle de la vida cortesana que el peregrino pareció seguir en otro tiempo. La segunda Soledad traslada su ambientación a un mundo de pescadores que deslumbran también al náufrago con la autenticidad y sencillez de sus vidas.
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Nuevamente, su obra -que acaso iba a constar de cuatro partes- desconcertó por tratar temas de escaso interés con un lenguaje altisonante y heroico. Las lecturas actuales parecen coincidir en que se trata de un tema de menosprecio de Corte y alabanza de aldea en el que Góngora transmite su desengaño ante unos representantes de la nobleza y unos políticos de los que apenas lograría algo.
5.- Hacia 1617 escribe Góngora el Panegírico al Duque de Lerma, poema inconcluso, acaso por la sensación de fracaso que sentía su autor, al no lograr el beneficio económico que necesita.
 
Un año después -1618- redacta su Fábula de Píramo y Tisbe, cambiando radicalmente la que había escrito años antes. El tono burlesco de esta obra parece una reafirmación de este género con que su autor había triunfado en sus comienzos literarios.
 
Góngora continuó escribiendo con éxito hasta casi el final de sus días. En 1626, agotado monetaria y mentalmente, decide regresar a su Córdoba natal, donde moriría un año después rodeado de sus familiares. |
 Edición de Obras, Madrid, 1633 por Gonzalo de Hoces |
 Comentario de Salcedo Coronel al Polifemo de Góngora |
6.- A la muerte de nuestro autor se prodigan ediciones y comentarios de sus poemas. Ese mismo año -1627- aparecen las Obras en verso del Homero español que recogió Juan López de Vicuña y las Anotaciones de Díaz de Rivas. De 1628 parece ser el Manuscrito Chacón, que se edita como el códice más cuidado textualmente. Al igual que los autores clásicos, Luis de Góngora recibió los comentarios de los eruditos del momento, como se comprueba en los de Salcedo Coronel, de 1629-1648 o en las Lecciones solemnes a las obras de don Luis de Góngora y Argote (1630), de José Pellicer de Salas y Tovar. De 1633 es la edición impresa de poesías de Gonzalo de Hoces, que puede servir de punto final a esta lista.
 
Pero Góngora influyó, no sólo en la poesía de su tiempo, sino que afectó a otros géneros, como la oratoria sagrada, por medio de la admiración de autores como Fray Hortensio Félix Paravicino (1580-1633). La Ilustración fue, para su poesía, una losa que no se levantó definitivamente hasta 1927.
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D.Miguel Pérez Rosado.
Doctor en Filología
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