Francisco de Medrano (1570-1607) es un sevillano afín al grupo de Salamanca. La huella de Horacio es constante en su poesía, así como el tono moral y desengañado que lo acerca al siglo XVII en que muere. Por eso, se le ha considerado, a veces, un poeta barroco.
4.- Dos poetas más alejados de esta escuela serán Francisco de Figueroa (1536-1617 aprox.) y Francisco de Aldana (1537-1578). Aunque los dos parten del primer petrarquismo, éste último, militar profesional, mostrará una necesidad de retiro paralela a la de Fray Luis, con quien comparte amistades como Arias Montano.
Francisco de Figueroa será un ejemplo claro del ambiente neoplatónico que se da en la poesía como reacción ante el desengaño que anuncia el Barroco. |
 Portada de las Obras de Francisco de Aldana, Milán (1589) |
 
5.- Otras voces se oyeron en los conventos de la Orden del Carmelo, donde se cultivó un tipo de poesía religiosa y devota, que debe mucho a la lírica cancioneril, a la tradición bíblica y a las obras, aún inéditas por entonces, de Fray Luis de León. Entre estas voces se oye, en primer lugar, la de Santa Teresa de Jesús (1515-1582), que glosó, junto a otras compañeras, numerosos villancicos populares tradicionales.
 Obras de Teresa de Jesús |
En segundo lugar, nombraremos a San Juan de la Cruz (1542-1591), estudiante un tiempo en la Universidad de Salamanca. Sus obras más famosas son el Cántico espiritual y la Noche oscura del alma. Cultivó la lira como estrofa predilecta y su poesía cuenta, con símbolos a veces oscuros, el encuentro entre Dios y el alma del poeta, como corresponde a la poesía mística. Él mismo acompañó sus poemas de glosas y comentarios en que explicaba la simbología bíblica. |
 Obras de Juan de la Cruz |
D.Miguel Pérez Rosado.
Doctor en Filología
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